lunes, 24 de junio de 2013

ARTÍCULO | El estrés en la infancia


El estrés es una respuesta natural del organismo ante determinadas situaciones que son interpretadas como amenazadoras o desafiantes. En nuestro entorno existen muchos cambios diarios que exigen una adaptación continua, por lo que es necesario cierto nivel de estrés o de activación para poder hacerles frente.

El estrés es el resultado de la interacción entre las circunstancias de nuestro entorno y nuestras respuestas cognitivas, emocionales y físicas.

En niveles controlables, el estrés puede ser útil, ya que nos motiva y nos ayuda a adaptarnos a la nueva situación. Sin embargo, el exceso de estrés puede afectar al modo de pensar, actuar y sentir de las personas.

El estrés puede manifestarse en los niños de distintas formas:

  • Físicamente. El pequeño sufre dolor de estómago, de cabeza, tartamudea, se hace pis, tiene problemas de sueño. 
  • Emocionalmente. Padece ansiedad, miedo, preocupaciones, llanto. 
  • En el comportamiento. Presenta rabietas, agresividad, desobediencia, regresión a comportamientos de etapas anteriores, problemas escolares. 

Cuando los niños van creciendo, adquieren y utilizan cada vez más estrategias cognitivas que les ayudan a enfrentarse a las situaciones estresantes; por ejemplo, preguntan sobre los hechos y sobre lo que pasará, son capaces de elaborar planes de solución y expresan verbalmente los sentimientos.

Los cambios en la estructura de la familia son una importante fuente de estrés para los niños. Es posible diferenciar grados de estrés en función de la situación que lo provoca:

  • Leve. Cambio de colegio, discusiones familiares, hacinamiento.
  • Moderado. Cambio de colegio, nacimiento de un hermano, enfermedad incapacitante de algún progenitor, discusiones continuas de los padres. 
  • Grave. Divorcio, enfermedad que amenaza la vida de algún progenitor, estancia de un progenitor fuera de casa por un largo periodo. 
  • Extremo. Abuso sexual o físico, muerte de alguno de los padres. 
  • Catastrófico. Muerte de ambos padres, enfermedad que amenaza la vida del niño. 

El estrés, como hemos visto, es una respuesta normal ante ciertos hechos de nuestro entorno. No obstante, esta respuesta normal puede volverse crónica por la dificultad de adaptarse a la nueva situación; en estos casos pueden aparecer algunos trastornos que hacen necesaria la intervención del psicólogo infantil.

FUENTE | El manual de Supernanny, Ed: El Pais, 2007

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