lunes, 2 de diciembre de 2013

ARTÍCULO | ¿Cómo dar una orden?



Una vez que hemos evaluado y corregido aquellos aspectos de la comunicación no verbal que pueden aumentar la sensación de tranquilidad y seguridad que requiere el momento, pasamos a aprender cómo dar la orden:
  1. Limitamos a una sola instrucción. Hay que usar un lenguaje que el niño entienda en función de su edad y sus características personales. Si nos dirigimos a él en estos términos: “Deja de jugar, recoge, prepara el pijama y, cuando estés en el baño, avísame”, el niño, a mitad del pasillo, ya no se acordará de lo que le hemos pedido y, lo más probable, es que siga jugando en su cuarto para nuestra desesperación. Su capacidad de atención y retentiva es limitada.
  2. Ser claros. Los niños necesitan que les pidamos con mucha claridad y de manera específica lo que queremos de ellos. La diferencia entre “arréglate” y “lávate las manos y péinate” es notable también para los adultos.
  3. Marcar una pausa para ver si el niño nos ha entendido. Pedirle que repita lo que tiene que hacer y las consecuencias de hacerlo o no, para comprobar que ha entendido nuestro mensaje y, a partir de ese momento, dejaremos de decírselo, ahorrándonos el enfado que supone esta situación. Si el niño ha escuchado y repetido lo que queremos que haga, no hay por qué insistir: sabe perfectamente lo que tiene que hacer.
  4. Repetir el mensaje. Este paso sólo es necesario si el niño no ha sabido hacer lo que le hemos pedido.
  5. Hacer con él lo que le hemos pedido. Podemos acompañarle e iniciar la acción con él. Una vez que empiece a hacerlo, nos retiramos para que continúe él solo. Así le ayudamos a que se centre en la tarea sin que pueda despistarse con otros asuntos. Por ejemplo: “Vamos, te ayudo yo a recoger los juguetes”, le cogemos tranquilamente de la mano y vamos hasta su habitación, donde le ayudamos al principio para poco a poco ir retirándonos.
  6. Reforzarle cuando nos haga caso. Es importante premiar al niño con frases como: “Estoy muy contento por lo bien que lo has hecho” o “creo que te has esforzado muchísimo en preparar tu ropa”. Si, además, le damos un beso, resultará perfecto.
  7. No iniciar otra actividad hasta que no se haya cumplido la orden. 
FUENTE | El manual de Supernanny. Ed: El Pais, 2007

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