jueves, 20 de marzo de 2014

REPORTAJE | Pompeya, la ciudad dormida.


Volcán Vesubio visto desde la ciudad de Pompeya
En el reportaje de hoy voy a hablaros de una de las historias que me encanta contar a los más pequeños. He tenido la enorme fortuna de poder visitar Pompeya hace ya algunos años, y la verdad que todavía a día de hoy sigo impresionado y maravillado por todas las cosas que pude ver allí.

Tuve la grandísima suerte de ver el gigante de cerca y estar en las ruinas de la famosa Pompeya. El Vesubio es una de esas maravillas que te deja con la boca abierta. Cuando lo vi la primera vez se presentó amenazador ante mi, como aquella vez que en el siglo I a.C. mostró su fuerza destructiva al mundo. Muchos conocéis la historia, pero para los que no, os la resumo brevemente.

Volcán Vesubio en la actualidad (Vista satélite) | Google Maps
El 24 de agosto del 79 el volcán Vesubio, que ahora se sitúa cerca de la ciudad de Nápoles entra en erupción. Esa mañana el Volcán Vesubio lanza una columna de humo que comenzó a ascender. Los habitantes de Pompeya y Herculano, las dos cuidades más cercanas al volcán pensaron que se trataba de un escape más de humo, pues ya había pasado en años anteriores, pero nadie podía presagiar que esa erupción era apocalíptica.

En Herculano, una especie de fango, mezcla de cenizas, lava y lluvia inundó las calzadas y callejuelas de la ciudad, cubriendo tejados y penetrando por ventanas y rendijas. La gente salió horrorizada de sus casas y muy pocos pudieron huir de aquella ciudad italiana. En Pompeya se inició como una finísima lluvia de cenizas que nadie sentía. Luego cayeron los lapilli, pequeñas piedras volcánicas que se parecen a las normales y por último, piedras pómez de varios kilogramos de peso. La ciudad quedó envuelta en vapores de azufre que penetraron por las rendijas y hendiduras de las casas y villas y se filtraron en las togas que la población se ponía en nariz y boca para protegerse. Los pompeyanos comenzaron a pasar angustiosos minutos, replegados en los rincones que podían encontrar. Cuando al último momento trataron de huir, muchos murieron lapidados por las piedras pómez. Aterrorizada, la población retrocedía y se encerraba en sus casas. Pero era demasiado tarde. En algunos casos, los techos se derrumbaban, dejando sepultados a los inquilinos.
Templo de Pomeya
Todo esto lo conocemos gracias a las cartas que Plinio el Joven envió a Tácito cuando el Vesubio entró en erupción. El joven observó el fenómeno en Miseno, a unos 30km. del golfo y del Vesubio.
Unos 20 años más tarde, en 2 cartas dirigidas a su amigo Tácito, ofrecerá una descripción exhaustiva de la muerte de su tío, Plinio el Viejo, victima de la catástrofe. Gracias a ello poseemos, además, una narración detallada de los acontecimientos del 24 y 25 de agosto del 79. El rigor científico de esta epístola, se nos presenta en la actualidad como la primera descripción de una erupción volcánica.

{hablando de su tío, Plinio el Viejo} Se encontraba en Miseno al mando de la flota. El 24 de agosto, como a la séptima hora, mi madre le hace notar que ha aparecido en el cielo una nube extraña por su aspecto y tamaño. Él había tomado su acostumbrado baño de sol, había tomado luego un baño de agua fría, había comido algo tumbado y en aquellos momentos estaba estudiando; pide el calzado, sube a un lugar desde el que podía contemplarse mejor aquel prodigio. La nube surgía sin que los que miraban desde lejos pudieran averiguar con seguridad de qué monte (luego se supo que había sido el Vesubio), mostrando un aspecto y una forma que recordaba más a un pino que a ningún otro árbol. Pues tras alzarse a gran altura como si fuese el tronco de un árbol larguísimo, se abría como en ramas; yo imagino que esto era porque había sido lanzada hacia arriba por la primera erupción; luego, cuando la fuerza de esta había decaído, debilitada o incluso vencida por su propio peso se disipaba a lo ancho, a veces de un color blanco, otras sucio y manchado a causa de la tierra o cenizas que transportaba. A mi tío, como hombre sabio que era, le pareció que se trataba de un fenómeno importante y que merecía ser contemplado desde más cerca.
Fuente: http://www.uned.es
El tipo de estallido, que sepultó ciudades como Pompeya y Herculano, ha pasado a denominarse Erupción pliniana y “el gran pino “descrito por Plinio al inicio del fenómeno ha sido bautizado en honor, a tío y sobrino, como columna pliniana.

Foro de Pompeya
El 26 de agosto, el sol volvió a salir. Del Vesubio sólo salía una débil columna de humo y este volcán se encontraba rodeado por un enorme pedrisco, del que apenas salía alguna columna o algún tejado. En una distancia de 18 kilómetros, el paisaje quedó asolado: los jardines no eran más que un terregal, los campos estaban llenos de ramas ennegrecidas. Las partículas de cenizas se extendieron por África, Siria y Egipto.

Las imágenes que allí encontré hablan por sí solas. Os muestro algunas fotografías. Cuando visitas las ruinas de Pompeya lo que más llama la atención son los cadáveres petrificados. Algunos de ellos incluso con los restos óseos al descubierto. 

En esta fotografía aparece una mujer embarada que, como podéis observar se tapa la nariz. 


Aquí un perro.


El resto que más impresiona es este. Se puede apreciar el cráneo en la parte superior, e incluso la marca del cinturón. 


Si nos acercamos más se pueden ver incluso hasta los dientes. 



La figura que aparece en la foto es una de las más famosas. Un hombre sentado que debió refugiarse tapándose la nariz.


Actualmente la mayoría de los restos se conservan en unas naves que hay situadas en la misma ciudad y que pueden ser visibles desde el exterior. La verdad es un viaje y una visita muy recomendada. Deja huella.






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