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lunes, 13 de octubre de 2014

ARTÍCULO | Objetivos de la higiene


Parece claro que unos hábitos de higiene correctos ayudan a prevenir ciertas enfermedades. Cuántas veces nos habrán dicho: "Lávate las manos antes de sentarte a la mesa" o "Cepíllate los cientes después de comer". Si de pequeños preguntamos alguna vez por qué, seguro que nos dieron razones relacionadas con la salud.
La repetición de ciertas rutinas de aseo y limpieza nos lleva a adquirir unos hábitos saludables de higiene que nos acompañarán durante toda nuestra vida.

La higiene incluye aspectos tales como el aseo del niño y de las personas que conviven con él y la limpieza de su entorno -casa, colegio, lugares de juego-. Es un conjunto e hábitos que previenen enfermedades y favorecen la salud.

Estos hábitos necesitan un tiempo para ser asimilados, y la infancia es el momento preciso para empezar a inculcar ciertas rutinas relacionadas con la higiene que, más tarde, se convertirán en hábitos.

Para que un hábito se adquiera con éxito es importante tener presente que debe darse en un mismo momento, en un lugar fijo y mediante la repetición de una serie de rutinas. Por ejemplo, para adquirir el hábito diario de la limpieza corporal es importante que al niño se le bañe siempre en el mismo lugar, a ser posible en el cuarto de baño, que es el sitio indicado para el control de esfínteres y la higiene corporal. Los padres se ocuparán de que el baño sea una estancia agradable y relajante. Además, habrá que hacerlo a la misma hora -antes de la cena puede ser un buen momento- y mediante la repetición de un ritual: coger el pijama, quitarse la ropa, entrar en la bañera, enjabonarse, jugar un rato en el agua, salir, secarse y vestirse.

FUENTE | El manual de Supernnany (2007) Extracto

lunes, 28 de julio de 2014

ARTÍCULO | La higiene en los niños



El hábito de la higiene engloba el cuidado del cuerpo -por partes y en su conjunto- y su aspecto, lo cual incluye actos concretos como vestirse y desvestirse.

A la edad de un año, el niño ya empieza a ayudar en la tarea de ponerse la ropa levantando el brazo o la pierna, y lo mismo a la hora de desnudarse. En torno a los dos años es capaz de desvestirse sin ayuda. Entre los dos y los cuatro años puede aprender a dominar las destrezas necesarias para vestirse. Es importante que cuando empiece la educación infantil, a los tres años, el pequeño ya tenga adquiridas destrezas suficientes para vestirse y desvestirse, y haya desarrollado el hábito de hacerlo casi sin ayuda. A los cinco años, la mayoría de los niños pueden vestirse solos, exceptuando la tarea de anudarse los cordones de los zapatos. 

Lavarse las manos y la cara, peinarse o bañarse son destrezas que se van desarrollando poco a poco, en función de la maduración personal de cada niño y de la implicación de los padres en el fomento de su autonomía. 

Habrá que explicar al niño los pasos que puede seguir para frotarse las manos, enjuagarse la boca o secarse la cara. A medida que la dentición se completa y hasta que el niño tenga siete años será necesario apoyar el aprendizaje del cepillado de dientes, aunque el pequeño aprenderá a hacerlo imitando a sus padres y hermanos mayores.

FUENTE | El manual de Supernnany (2007) Extracto

lunes, 23 de diciembre de 2013

ARTÍCULO | El control de esfínteres


Decidir el momento en que el pequeño tiene que abandonar el pañal y pasar a usar el retrete es una cuestión que tiende a provocar un alto grado de angustia en la mayoría de los padres: unos por los consejos que les han dado, otros por las dificultades que han escuchado y muchos, aunque ya tengan experiencia, porque saben que cada niño reacciona de distinta manera.

Que no cunda el pánico: en situaciones normales todos los niños acaban aprendiendo. Algunos lo hacen antes que otros, como también los hay que gatean y andan antes o se muestran más dispuestos a recoger sus juguetes.

Sólo unos padres con actitud severa y ofensiva, que abusen del castigo, pueden amenazar la autoestima del niño, que se verá medido y valorado en función de si logra usar el inodoro o no. Estas formas de actuar son ineficaces para cualquier aprendizaje. Tenemos que olvidarnos de decir frases como “Eres un puerco” o “no verás la tele en un mes si vuelves a hacerte pis”.

Existe un primer criterio que nunca hay que olvidar: intentar enseñar a un niño antes del primer año puede ser fuente de frustraciones para los padres y para el pequeño, que no tiene las capacidades neurológicas, fisiológicas ni conductuales necesarias para ello. Lo que para los adultos resulta un gesto automatizado y cotidiano, que no requiere ninguna atención, implica en el niño una capacidad compleja que pasa por saber reconocer el impulso de orinar, controlarlo hasta llegar al baño, desvestirse y colocarse en la posición apropiada. Ello supone un gran esfuerzo de aprendizaje que no podemos pedirle antes de tiempo.

En general, aunque hay excepciones, los niños van controlando esfínteres siguiendo este orden:
  1. Control nocturno de la deposición.
  2. Control diurno de la deposición.
  3. Control diurno de la orina.
  4. Control nocturno de la orina. 
FUENTE | El manual de Supernanny. Ed: El PAIS, 2007

lunes, 21 de octubre de 2013

ARTÍCULO | ¿Por qué es tan importante el hábito de la higiene?

Fuente Imagen | comunidadexito.wordpress.com

El hábito de higiene es importante por las siguientes cuestiones:
  • Es primordial para la conservación de la salud y la prevención de enfermedades e infecciones. La falta de higiene es una de las causas principales de mortalidad en los países subdesarrollados. 
  • Las relaciones sociales se ven afectadas por la falta de higiene. Un niño puede ser rechazado o marginado por sus compañeros o amigos debido a una higiene deficiente. 
  • Sentirse limpio, que implica la higiene diaria, es un fundamental para encontrarse bien físicamente. 
  • El hábito de la higiene se empieza a adquirir en la infancia, a partir de las primeras experiencias. Una correcta asimilación facilitará que el niño, cuando sea adulto posea hábitos de limpieza adecuados, tales como ducharse a diario o lavarse los dientes después de comer. Asimismo, la incorporación de hábitos en la niñez sienta las bases para hábitos y límites futuros. 
  • Poco a poco, el niño va siendo capaz de realizar por sí mismo algunas actividades relacionadas con la higiene: desvestirse, enjabonarse, controlar los esfínteres. Por tanto, con el aprendizaje del hábito de la higiene se está fomentando su autonomía. 
  • El hábito de la higiene ayuda al desarrollo de la coordinación motriz: para enjabonarse, peinarse o vestirse es  necesario realizar una serie de actividades motrices complejas. AL principio el niño las llevará a cabo torpemente, pero poco a poco las irá perfeccionando. Al practicar estas actividades a diario, su coordinación de movimientos irá mejorando, y no sólo para las tareas relacionadas con el aseo. 
  • La limpieza habitual del lugar en que el niño vive es fundamental para su bienestar físico, así como para la prevención de enfermedades. También un ambiente ordenado le ayuda a sentirse seguro. 
FUENTE | El manual de Supernanny. Ed: El Pais, 2007

lunes, 8 de julio de 2013

ARTÍCULO | Morderse las uñas


Es una manía común y tan difícil de erradicar que, en muchos casos, se mantiene en la edad adulta. Algunas actuaciones recomendables son:

  • Explicarle al niño las ventajas de tener las uñas bien cuidadas: "No salen padrastros que luego duelen, ni se deforman los dedos. Tus manos tienen una apariencia limpia, cuidada y aseada"
  • Proporcionarle información de los riesgos para su salud que conlleva mantener esa manía: "Las uñas son algo que está expuesto todo el día  ala suciedad de lo que tocamos y morderlas puede provocar infecciones". 
  • Buscar la motivación del niño porque, si él no quiere dejar de hacerlo , será difícil que lo consigamos. Está comprobado que el índice de éxito en la disminución o desaparición de esta manía depende en un alto porcentaje de que el niño quiera abandonarla. 
  • Pedirle que se deje crecer una uña. Una vez conseguido, y después de reforzar su esfuerzo, adelantarle para que lo intente con dos y así sucesivamente. 
  • Identificar con él los momentos en que tiende a morderse las uñas y darle un método para que las mantenga a salvo. Por ejemplo, poner tiritas en las uñas o untarlas con alguna sustancias amarga que lo recuerde.
FUENTE | El manual de Supernanny, Ed: El Pais, 2007

lunes, 27 de mayo de 2013

ARTÍCULO | El control de esfínteres



La adquisición del control de esfínteres depende de varios factores individuales, diferentes en cada niño.
No obstante, existe una edad aproximada en la que un alto porcentaje de niños adquiere este control: es entre los dos y los tres años, y de manera paulatina.
Probablemente la retención nocturna de la orina se adquiera más tarde ya que el pequeño necesita ciertas habilidades evolutivas para despertarse por la noche al sentir que su vejiga está llena. Por lo general, el control nocturno se logra a partir de los tres años; incluso hay casos de niños que no lo consiguen hasta los cuatro o cinco. Conviene no perder de vista que el control de la orina requiere una serie de habilidades que se adquieren de forma secuencial, como la conciencia de la necesidad de hacer pis, el inicio voluntario de la micción, la inhibición de la micción y su retraso, y la inhibición de la micción automática durante el sueño.

ADQUISICIÓN DE LA CAPACIDAD PARA CONTROLAR LA MICCIÓN
Primeros 6 meses
El vaciado de l vejiga se produce de forma automática cuando alcanza su volumen máximo (30-60 mililitros)
1-2 años
Los niños son conscientes de la necesidad de hacer pis y lo pueden manifestar.
3 años
La mayoría es capaz de contraer los músculos pélvicos con el fin de retener la orina.
4 años
Controlan voluntariamente la orina. Entre los tres y los cuatro años suelen ser capaces de controlar la micción por la noche.


La evolución del control del esfínter anal se produce de la misma forma que el control de la micción; quizá la única diferencia sea que se consigue un poco antes en el tiempo.

Conviene tener presente que cada niño es diferente en la adquisición de habilidades. El único dato importante que nos puede servir de referencia es que el control de esfínteres suele empezar a aprenderse entorno a los dos años y la mayoría de los niños controlan perfectamente sus esfínteres hacia los cuatro años y medio.

FUENTE | El manual de Supernanny, Ed: El Pais, 2007

martes, 3 de julio de 2012

ARTÍCULO | La enuresis


La enuresis o incontinencia urinaria se considera un problema cuando el niño ha alcanzado la edad madurativa deseable para su control y continúa haciéndose pis encima.

Según el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, para el diagnóstico de la enuresis deben cumplirse los siguientes requisitos:

  1. Emisión repetida de orina en la cama o en al ropa, y a sea de forma involuntaria o intencionada. 
  2. El comportamiento es clínicamente significativo -se manifiesta con una frecuencia de dos episodios semanales durante, por lo menos, tres meses consecutivos- o es causa de deterioro social, ocupacional, etcétera. 
  3. La edad del niño es de, al menos, cinco años. 
  4. La emisión de orina no se debe al efecto fisiológico directo de una sustancia -por ejemplo, un diurético- ni a una enfermedad médica -como la diabetes, la espina bífida o las infecciones urinarias-.

La enuresis es quizá uno de los problemas más habituales en la infancia: se estima que cerca del 20% de los niños de más de cinco años moja su cama por las noches. Se suele diferenciar entre enuresis diurna y nocturna, y esta última es la más frecuente: supone cerca del 80% de los casos. Se da más en niños que en niñas; en general, las niñas tienden a adquirir el control vesical antes que los niños.

También podemos diferenciar entre enuresis primaria o secundaria. La primaria se refiere a los casos en que no ha existido nunca control de los esfínteres de la vejiga, mientras que la secundaria es aquella que aparece tras un periodo en el que sí ha habido un control total.

Muchos son los factores que pueden desencadenar la enuresis, y a menudo no se debe a uno en concreto, sino a la suma de laguna de estas causas:

  • Antecedentes familiares. Si uno de los padres sufrió enuresis nocturna en su infancia o tardó más de lo habitual en controlar sus esfínteres, el niño tendrá un 45% de posibilidades más de mojar la cama. 
  • Disminución de la capacidad de la vejiga. Un recién nacido orina de 12 a 16 veces al día, mientras que un adulto lo hace en 4 o 5 ocasiones; es decir, que la capacidad de la vejiga de un recién nacido es muchísimo menor que la de un adulto: de 30-60 mililitros a 300-500 mililitros, respectivamente. 
  • Retraso madurativo. La maduración es diferente en cada niño, de modo que es probable que el pequeño con enuresis tenga un retraso en comparación con sus compañeros. 
  • Producción de orina aumentada por la noche, debido a la ingesta de líquidos antes de acostarse. 
  • Trastorno del despertar. Hay casos de niños con un sueño tan profundo que les cuesta ser conscientes de que su vejiga está llena y despertarse por la noche para orinar. 
  • Enfermedades, como infecciones urinarias o diabetes. 
  • Situaciones estresantes: cambio de colegio, nacimiento de un hermano, separación de los padres, etc. Por lo general, las circunstancias de tensión son las responsables de la mayoría de las enuresis secundarias. 
  • Factores relacionados con el aprendizaje. El niño no ha adquirido la respuesta de contraer el esfínter y despertar ante el estímulo de la vejiga llena. También puede ser que no se hayan dado las condiciones ambientales necesarias para que el aprendizaje tenga lugar y que se hayan adquirido hábitos inadecuados para el vaciado de la orina. 
FUENTE | El manual de Supernanny, Ed: El Pais, 2007

lunes, 23 de enero de 2012

ARTÍCULOS | El método de la alarma


Es uno de los métodos más empleados para el control de la enuresis nocturna. Se trata de un dispositivo basado en un aparato con un sensor que detecta la humedad y activa una alarma. Para su utilización, es recomendable siempre el seguimiento de un profesional. Dado lo extendido de su utilización, contamos, a grandes rasgos, en qué consiste.

Durante la noche, cuando el niño está dormido y empieza a orinarse, salta una alarma; el pequeño se despierta e interrumpe la micción para salir corriendo al baño y terminar de orinar allí. Tras activarse la alarma sucesivas noches, el pequeño empieza a asociar la micción con despertarse, de forma que consigue contraer la vejiga antes de que suene la señal y es capaz de retener su orina más tiempo sin necesidad de despertarse ni poner el aparato. Para pensar en retirarlo es necesario que transcurran al menos 14 noches secas.

Este método requiere la colaboración del niño, que tiene que llevar a cabo, según la edad, el cambio de sábanas y pijama. Por otro lado, se le deben informar de todo el proceso y de cómo funciona la alarma.

Las investigaciones y experiencias con este sistema concluyen que:
  • Es eficaz en la disminución del número de episodios de enuresis nocturna. 
  • El niño aprende a despertarse cuando nota la vejiga llena, discrimina y deja de orinarse.
  • El niño es capaz de aguantar más tiempo hasta ir al baño, porque aprende a no orinar hasta que la vejiga está llena y necesita más cantidad de orina para sentir la necesidad de ir al baño. 
FUENTE | El manual de Supernanny, Ed: El Pais, 2007

miércoles, 7 de diciembre de 2011

ARTÍCULOS | El proceso del hábito de la higiene


Poner en marcha un buen ha´bito de higiene no se consigue en un día; es un proceso en el que los padres han de poner todo su empeño para no abandonar.

Antes de iniciar cualquier cambio es importante recordar que:
  • Para aplicar un método hay que saber cómo, pero sobre todo por qué se hace. 
  • El hábito de la higiene se aprende a tra´ves de la repetición de una rutina.
  • La higiene se pone en funcionamiento desde el nacimiento del bebé.
  • Los hábitos dan seguridad, confianza e independencia al niño.
  • La seguridad hace del niño un ser feliz. 

Al hacer referencia a la conducta de higiene, al igual que en cualquier otra conducta humana, podemos hablar de tres áreas fundamentales que se van a ver modificadas a medida que el niño vaya adquiriendo el hábito:
  • Conductual. Para ser autónomo en su aseo, el niño necesita capacidades motoras que las rutinas diarias le permiten alcanzar. Gestos como abrocharse y desabrocharse la ropa, cepillarse los dientes, enjabonarse el cuerpo o ponerse los zapatos desarrollan su capacidad psicomotora y, como consecuencia, estimulan su desarrollo. Los padres tienen que enseñarle cómo se hace y estar atentos para aumentar las dificultades cuando haya superado los aprendizajes. 
  • Fisiologica. El control de esfínteres implica también la maduración física del pequeño, pero hay otro punto fundamental: un niño que aprende lo desagradable que es estar sucio y desea estar limpio, querrá también mantener orden en su habitación, su material escolar, su horario y sus rutinas diarias; la higiene y el orden le proporcionarán sensación de bienestar. 
  • Cognitiva. Cuando el niño se ve capaz de ocuparse de sus tareas de aseo aumenta su percepción de valía, se sabe responsable y lleva a cabo conductas que desarrollan pensamientos positivos sobre su capacidad de hacer las cosas por sí mismo y de manera eficaz. 
FUENTE | El manual de Supernanny, Ed: El Pais, 2007