lunes, 30 de diciembre de 2013

ARTÍCULO | Las fases del sueño


Podemos usar un símil para explicar las fases del sueño: dormir es como descender los peldaños de una escalera. Cada fase es un peldaño y cinco peldaños forman un ciclo de sueño. La fase REM –cuando soñamos, es la quinta de cada ciclo. En una noche podemos tener cuatro o cinco ciclos. Según las horas de sueño que llevemos, los peldaños durarán más o menos tiempo, pero la fase REM siempre irá en aumento.

Fase no REM
  • Fase I: es la fase de adormecimiento. La persona está relajada y aún puede percibir algunos estímulos exteriores. El tono muscular es menor que cuando se está despierto. Esta fase dura unos minutos y representa el 5% del tiempo total de sueño.
  • Fase II: podríamos denominarla sueño ligero. Se observa una disminución del ritmo cardíaco y de la respiración. El tono muscular es menor que en la fase I. Desaparece cualquier percepción de estímulos exteriores. Representa el 50% del tiempo total de sueño.
  • Fase III: es la transición al sueño profundo. El tono muscular desciende y el ritmo cardíaco y el respiratorio disminuyen. Esta fase es fundamental para conseguir un descanso óptimo. Cuando a alguien se le despierta en esta fase del sueño, se encuentra confuso y desorientado.
  • Fase IV: es el sueño profundo. La relajación muscular es total. También es fundamental para el descanso y el restablecimiento físico y psíquico del organismo. Aunque en esta fase no aparecen los sueños entendidos como historias, sí pueden aparecer imágenes, luces, sombras, etcétera.


Fase REM

En contraposición a las cuatro fases anteriores, que se encuadran dentro del llamado sueño no REM, hay otra fase del sueño denominada REM (siglas de la expresión inglesa Rapid Eye Movement), y caracterizada por los movimientos rápidos de los ojos. En esta fase se produce la mayoría de los sueños. La actividad eléctrica del cerebro es parecida a la de la vigilia, y por eso también se llama a esta fase sueño paradójico. 

El ritmo cardíaco y el respiratorio son irregulares, aunque se mantiene la atonía muscular, quizá para evitar despertarse. Cuando a alguien se le despierta en la fase REM, se encuentra descansado y alerta. La fase REM representa el 25% del tiempo total de sueño. En el caso de los bebés el porcentaje se eleva al 50%.
El sueño nocturnos e organiza en cuatro o cinco ciclos de 90 a 120 minutos cada uno. En cada ciclo se pasa del sueño ligero (fases I y II) al sueño profundo (fases III y IV), y después aparece el sueño REM. Los ciclos van variando: disminuye progresivamente el tiempo de sueño profundo y aumenta el tiempo de sueño ligero y REM.

El primer sueño REM suele durar unos cinco minutos, mientras que el último puede llegar a 30 minutos o más. Dada esta disminución progresiva de sueño profundo, es más fácil despertarse en la última hora de la noche con cualquier ruido que en la primera.

Este patrón varía dependiendo de la edad de la persona. El porcentaje de sueño REM es mucho mayor en los niños que en los adultos, lo cual apoya la teoría formulada por los doctores Avi Karni y Dov Sagi en 1992, según la cual el aprendizaje de nuevas tareas se ve dificultado si se impide o interrumpe el sueño REM. Por tanto, el sueño REM es fundamental para el desarrollo cognitivo y la fijación de aprendizajes. 

FUENTE | El manual de Supernnany (2007) Extracto

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